McClellan y su “escolta personal”

 

Las desigualdades económicas y sociales entre el Sur y el Norte eran muy amplias. El Norte era mucho más rico que un Sur que seguía proclamando: “El algodón es Rey”. ¿Entonces, por qué duró tanto la guerra? Hay muchos factores que influyeron en ese asunto. Destacamos uno en este post: el Sur contaba con muy buenos generales y el Norte tenía serias dificultades para encontrar generales de la misma talla. Lincoln tuvo verdaderos quebraderos de cabeza con este asunto. Uno de los generales que más migraña le dio al presidente republicano fue el general McClellan.

 

George Brinton McClellan (1826-1885) llegó al rango de Mayor General y tenía al famoso ejército del Potomac bajo sus órdenes. Pasaba que esas órdenes no incluían en el 90% de los casos la palabra atacar. McClellan se fabricaba él mismo en su imaginación numerosos ejércitos confederados que triplicaban la cifra real en número de efectivos. Con esa imaginación dejó pasar numerosas oportunidades para infringir derrotas al ejercito sudista. Era un general impecable en el movimiento y el orden de sus tropas, eso sí, pero esas habilidades no son suficiente cuando se quiere ganar una guerra. Lincoln llegó a desesperarse en numerosas ocasiones debido a la inactividad de McClellan.

 

En una visita de Abraham Lincoln, junto con su amigo O. M. Hatch, para ver al ejército de McClellan, el presidente se subió a una colina y contempló una larga extensión de soldados. Era un gran ejército. Lincoln le dijo a su amigo Hatch: “Hatch, Hatch. ¿Qué es esto?” El amigo respondió: “Caramba, señor Lincoln, éste es el ejército del Potomac”. Lincoln alzó la voz para decir: “No, Hatch, no. Ésta es la escolta del general McClellan”.

 

La inoperancia de McClellan ha quedado reflejada en muchos libros. En el maravilloso libro Chamán, de Noah Gordon, hay una parte que habla del ejército del Potomac. Es cuando el doctor Cole es transportado en un tren junto con su regimiento. “Vamos hacía el este”, dijo Cole. “Mierda”, protestó uno de sus amigos. “Nos envían con el ejército del Potomac”. Otro amigo dijo: “¿Y qué tiene eso de malo?” “El ejército del Potomac jamás ha hecho nada bueno. Para lo único que sirve es para dar vueltas y esperar. Cuando entra en combate, cosa que ocurre muy de vez en cuando, esos inútiles siempre se las arreglan para perder”. “Mientras das vueltas y esperas, no te matan”, dijo uno de los amigos. Este relato ficticio de la novela Chamán nos hace ver una realidad. Si Lincoln mantuvo al general McClellan más tiempo del necesario al frente es porque éste tenía una gran popularidad entre los soldados. ¿Por qué? Como hemos podido deducir porqué “mientras das vueltas, no te matan”. Se puede añadir: pero tampoco se gana una guerra.

  

Lincoln y McClellan

Lincoln y McClellan

 

 

2 respuestas a McClellan y su “escolta personal”

  1. Pablo dice:

    La verdad es que McClellan es uno de los principales responsables de la duración del conflicto, Lo de Antietam es inaudito, conociendo los planes no remató la faena.

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