Tragedia en Kansas y bastonazos en el Senado

Corría el año 1831, faltaban aún 30 años para los cañonazos y en Virginia sucedió un hecho que enalteció el ambiente en los futuros Estados Confederados. En agosto de ese año, Nat Turner, un esclavo negro, no se le ocurrió otra cosa que asaltar la casa de su amo y mató a cinco miembros de la familia. No contento con la carnicería, Turner se dedicó, con un grupo de secuaces, a matar blancos hasta llegar a una cifra de 55. ¿Qué pretendía Turner? Calentar el ambiente. Fue ahorcado y la represión blanca iba a provocar una carnicería. Fueron asesinados esclavos que ni siquiera habían participado en las desfachateces mortales de Turner.  ¿Después de esto, quién iba a querer que los negros se emancipasen y una vez libres empezasen a desgarrar vidas blancas? Turner hizo la causa para los esclavistas. Los abolicionistas, sobretodo los de la siempre movida Boston, tampoco contribuyeron al sosiego. Los folletos contra la esclavitud y “la insurrección de los negros” hacían que el odio hacia el industrial Norte se expandiese en el rural Sur.

Más odio sintieron contra el Norte y sobre Gran Bretaña por el asunto del barco Creole. El barco Creole transportaba esclavos de Virginia a Louisiana. Los esclavos hicieron un motín con la consecuente muerte de un blanco. El barco acabó en la Bahamas que estaban en posesión británica, corona que estaba en contra de la esclavitud. Las autoridades británicas retuvieron a los esclavos que se habían amotinado y, aquí viene lo bueno, liberaron a los que no. Estados Unidos dijo a Gran Bretaña que aquello no era comercio de esclavos, lo cual era ilegal en lineas marítimas, sino un barco que transportaba esclavos americanos de un punto a otro del país. Gran Bretaña no cedió. Esa decisión se podía interpretar de varias formas: un insulto a la bandera americana, por ejemplo. Pero si el tema era la esclavitud mucha gente del Norte no lo consideraba insulto, sino algo completamente loable. Los del Sur en cambio no se pusieron a cantar el God Save the Queen precisamente.

Mientras, el territorio americano se abría a la esclavitud. Los esclavistas poco poco a lo largo de la década de 1850 iban ganando terreno en las leyes (Ley del Esclavo fugitivo, por ejemplo). La situación estaba muy agitada y un ejemplo claro para entender la división fue Kansas. En Kansas hubo una votación en 1855 para crear la legislatura. En febrero había un censo de unas 2000 personas. En marzo, mes de las elecciones, votaron 6000. ¿Pero… y eso? Había votado gente de Missouri, esclavista, que se habían asentando o visitado Kansas para convertirlo en esclavista. La votación obviamente creó una legislatura esclavista que se estableció cerca de la frontera precisamente de Missouri. Naturalmente eso era un fraude electoral ya que la voluntad de los que de verdad eran de Kansas era que no hubiese esclavitud. Obviamente estos antiesclavistas se fueron por su lado y crearon otra legislatura no-esclavista. Así tenemos en Kansas, que aún tenía que entrar en la Unión, dos legislaturas. Eso de la doble legislatura no lo iban a permitir los nuevos missurianos kansenses y nada mejor que aprovisionarse de armas para agitar un poco el ambiente. Los antiesclavistas no iban a ser menos y también se aprovisionaron con armas. Allí iba a pasar algo gordo.

21 de mayo de 1856. Esclavistas de Kansas, ayudados por los de Missouri (que habían votado en Kansas), decidieron hacer una “amistosa” visita a la ciudad antiesclavista de Lawrence. Resultado: un muerto y la ciudad arrasada. Dos días antes de este suceso viene uno de los episodios más cómicos, si no llegar a ser por la tragedia de la vida humana, de la historia del Senado Americano. El senador Sumner pronunció un discurso en el Senado llamado “El crimen contra Kansas”. En su discurso antiesclavista rozó  el insulto hacía sus compañeros esclavistas. El senador Picken Butler fue el más atacado junto con Douglas (creadores de la Ley Kansas Nebraska). El sobrino de Butler prefirió no dialogar mucho con Sumner. Cogió un bastón, 4 días después, y entró en el despacho de Sumner. Le azotó pero de lo lindo. Además Sumner, durante los bastonazos, quedó atrapado entre el escritorio y fue vulnerable a los garrotazos del sobrino de Butler… Sumner quedó hasta inconsciente. Ya se pueden imaginar el alboroto posterior en el Congreso. Sumner dejó su asiento libre durante tres años, ¡vaya bastonazos!, y fue un símbolo que representaba la brutalidad de los estados esclavistas. Fue el “bastonazo” de salida a una guerra de guerrillas en Kansas donde ambas visiones se mataban entre sí: asesinatos a por doquier. Hacia finales del 1856 más de 200 hombres había sido muertos. Faltaban 5 años para una tragedia aun mayor…

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